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Estadounidenses viven el “sueño mexicano”

Cada año, entre 2014 y 2016, el gobierno autorizó, en promedio, 24 mil tarjetas de residencia temporal o permanente para originarios de Estados Unidos. Los principales destinos fueron Jalisco, Ciudad de México, Baja California, Baja California Sur, Quintana Roo y Guanajuato

Algunos vienen por trabajo y se quedan a vivir, otros deciden instalarse para disfrutar los días de su jubilación. Ya sea en una playa paradisiaca, en un pueblo colonial o en una ciudad, México se ha posicionado como uno de los destinos predilectos para los estadounidenses que buscan un lugar para descansar o para hacer negocios.

De 2014 a 2016, el gobierno mexicano autorizó a 72 mil 140 estadounidenses a permanecer de manera temporal o permanente en el país. Cada año, en promedio, se otorgaron 24 mil tarjetas de residencia.

Los principales destinos fueron Jalisco, Ciudad de México, Baja California, Baja California Sur, Quintana Roo y Guanajuato. Tres quintas partes (46 mil 363) del total de autorizaciones que emitió México en ese periodo fueron para alguno de estos lugares.

De los solicitantes, 30%, es decir, 23 mil 613 decidieron alargar su estancia en México por más de un año. Esto significa que su permiso tiene el sello de permanente. “Estos inmigrantes se caracterizan por estar en una edad que les permite gozar del tiempo libre y los recursos económicos fuera de su país de origen”, explica Omar Lizárraga, maestro en estudios de EU y Canadá de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

En 2014 se tiene la cifra más alta de solicitudes por parte de los estadounidenses: 29 mil 286 gringos obtuvieron un permiso para permanecer en México. Uno de cada tres (9 mil 622) fueron tarjetas de residencia permanente.

En Baja California Sur, 42% de las peticiones fueron de esa categoría: mil 178 norteamericanos obtuvieron el permiso para trabajar en el país e incluso recibir una remuneración en BCS.

Aunque el número total de tarjetas expedidas por el gobierno mexicano bajó de 29 mil 286 en 2014 a 19 mil 617 en 2016, el interés por permanecer más tiempo en el país se ha hecho presente en más estados de la República.

En 2014, 50% de las tarjetas autorizadas en Zacatecas, Nayarit y Baja California fueron permanentes. En el resto la mayoría fueron permisos temporales. Pero en los datos de 2016 se observa que este gusto por el territorio azteca se extendió a Durango, Colima, Baja California Sur, Nayarit, Baja California, Michoacán, Sonora y Guerrero; puntos en donde la mitad de los permisos solicitados fueron permanentes.

 

Puertas abiertas

El clima, las tradiciones y la facilidad para hacer negocios son algunos de los elementos que han convencido a estadounidenses a tramitar estas tarjetas de residencia permanentes.

“México es el país con el bloque más grande de estadounidenses fuera de Estados Unidos”, explicó Larry Rubin, presidente de la Comunidad Americana en México.

A pesar de las recientes complicaciones entre ambos países, una gran cantidad de americanos que viven en México han mostrado su descontento por las políticas antimigratorias y los mensajes xenofóbicos que ha emitido el presidente Donald Trump hacia los migrantes, a quienes ha llamado “criminales y violadores”.

“Es una comunidad noble y solidaria con México, que les está dando patria para manifestar su posicionamiento en contra de Trump. Considero que los estadounidenses en este país son, en su mayoría, de pensamiento demócrata y liberal; Trump fue electo en contra de su voluntad”, dice José Luis Valdés Ugalde, especialista en estudios norteamericanos de la UNAM.

Prueba de ello fue el “No somos Donald Trump” que externaron el pasado 10 de febrero unos 300 habitantes de San Miguel de Allende, Guanajuato, una de las principales comunidades en el país donde residen personas nacidas en Estados Unidos. También manifestaron que, ante las deportaciones que hizo el gobierno trumpista, ellos recibirían con “las puertas abiertas, con cariño y con empleos”, a los migrantes expulsados de esa nación.

Vergüenza, frustración e incredulidad es el sentir de una comunidad que ha echado raíces en suelo mexicano.

A pesar de las fricciones entre los dos gobiernos Valdés Ugalde no cree que exista un impacto por las políticas antimigrantes.

“No creo que los estadounidenses que radican en México estén esperando algo por parte del gobierno de Trump; ellos tienen resueltos sus asuntos económicos y demás”, explica.