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Los cárteles mexicanos, en especial el de Sinaloa, continúan siendo la principal amenaza criminal en Estados Unidos. El más reciente informe de la Administración Federal Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés), presentado ayer martes, muestra cómo las organizaciones narcotraficantes mexicanas mantienen su dominio en todo el territorio estadounidense, sin nadie que les haga sombra, en un dominio casi total de la distribución de marihuana, opiáceos como la heroína y metanfetaminas.

En el documento Valoración nacional de la amenaza de las drogas 2016, la previsión de las autoridades antidroga estadounidenses es que la situación no cambie a corto plazo y que los cárteles mexicanos “mantengan su influencia dominante” en la exportación y distribución a gran escala de marihuana, metanfetaminas, cocaína y heroína a Estados Unidos.

“Ninguna organización tiene actualmente una infraestructura que pueda rivalizar con el dominio de los cárteles mexicanos en el comercio de drogas en EU”, asegura la DEA.

La dependencia estadounidense detectó en 2015 seis grandes cárteles que operan en Estados Unidos, y el principal es el de Sinaloa. También aparecen en el informe los de Nueva Generación, Juárez, Golfo, Los Zetas y el de los Beltrán-Leyva. Todos ellos han sufrido en los últimos tiempos detenciones o muertes en su liderazgo, pero según las autoridades estadounidenses lo único que provoca son fracturas y divisiones en facciones más pequeñas, o incluso la aparición de cárteles que hasta ahora sólo operaban en territorio mexicano, como La Familia o Los Caballeros Templarios.

Estos grupos controlan los “corredores lucrativos” de la frontera sudoeste de Estados Unidos, a través de los cuales las “organizaciones criminales transnacionales” mexicanas pueden traficar “multitoneladas de drogas ilícitas” cada año. “Una vez han entrado a través de la frontera mexicana, la entregan a los mercados consumidores utilizando rutas de transporte y células de distribución que los cárteles controlan de forma directa e indirecta”, dice el informe.

La alarma más importante en la actualidad es el interés de los cárteles mexicanos en expandir su presencia en el mercado de la heroína, aprovechando el aumento de producción de opiáceos en México. Según los cálculos de la DEA, el cultivo de amapola para opio en México alcanzó las 28 mil hectáreas en 2015, lo suficiente como para producir más de 70 toneladas de heroína, el doble que las cifras del año anterior, y que se explica por el viraje de los cárteles hacia el narcotráfico con opiáceos gracias a la gran demanda de estas drogas en Estados Unidos, hasta el punto de que las autoridades estadounidenses no dejan de alertar de la epidemia que hay en muchas zonas del país.

El informe también alerta de la creciente unión entre pandillas y cárteles, normalmente ligadas por lazos familiares y con un mismo objetivo de enriquecimiento. “Los cárteles continúan siendo la mayor fuente de provisión de drogas de las pandillas callejeras, mientras estas bandas generan ventas a nivel de calle para los cárteles”, argumenta la DEA.

La gran presencia de droga en territorio estadounidense ha conllevado a las peores cifras de muertes por sobredosis y abuso de estupefacientes de los últimos años. Según el informe y con datos cerrados a 2014, murieron en Estados Unidos 47 mil 55 personas por culpa de las drogas, o, lo que es lo mismo, 129 cada día, un ritmo más elevado que los accidentes de coche, los suicidios, los tiroteos o los homicidios, una tendencia que se ha mantenido en el último lustro.